1. Estibina:
La estibina es el mineral de antimonio más importante y típico. Su color característico es gris plomo, con un lustre metálico brillante y cristales columnares o aciculares distintivos; su veta es de color negro grisáceo. Presenta una dureza muy baja y se puede rayar con la uña. Se encuentra a menudo asociada a minerales como el cinabrio (HgS), la pirita y el cuarzo. La mayoría de los recursos primarios de antimonio del mundo provienen de este mineral.
2. Óxido de antimonio:
El Sb₂O₃ es un producto secundario de la meteorización de la estibina en la zona de oxidación superficial. Es de color blanco, amarillo pálido o gris pálido, y a menudo se presenta en forma de agregados terrosos, pulverulentos o escamosos. Puede fundirse directamente como óxido de antimonio, pero su valor más común reside en su función como indicador de prospección, sugiriendo la posible presencia de cuerpos primarios de estibina en el subsuelo.
3. Flor de antimonio amarilla:
El óxido de antimonio amarillo (Sb₂O₄·nH₂O o Sb₃O₆(OH)) se encuentra comúnmente en la zona de oxidación y es otro producto de la oxidación de la estibina. Su color es amarillo claro o amarillo ocre y se presenta principalmente en formas terrosas, estalactíticas o costrosas.
4. Minerales de sales de azufre que contienen antimonio:
El antimonio se encuentra en diversos minerales, como la estibina de talio, la estibina quebradiza y la tetraedrita. Su composición es compleja, ya que el antimonio forma la red mineral junto con metales como el cobre, el plomo y la plata. Se encuentra comúnmente en depósitos polimetálicos. El antimonio no suele ser un producto primario, sino un importante elemento valioso asociado, que se recupera durante el beneficio del plomo, el cobre y la plata, lo que lo convierte en una importante fuente complementaria de recursos de antimonio.
